Tu cuello se gira solo, se bajan las
luces, coros celestiales, y ahí esta, Luis II de Baviera reencarnado en una
rubia. Hija mía, cuantos tripis se te han caído en los cereales para tener los
santos cojonazos de salir de esa guisa. Muy bien, botas y chándal, el origen de esto debe ser una apuesta.
Tenia cara de mafia del este, pero
bueno, conseguí hacerle esta foto, que aquí comparto con todos vosotros. Después
de darle muchas vueltas al asunto, intentar descifrar el motivo de tal funesto
conjunto, he llegado a la siguiente conclusión: creo que este es el precio que
Dios nos hace pagar por darnos los shorts durante el verano.
Colección invierno 13/14; las botas de Luis II de Baviera con chándal.
Truco o trato en Cinesa
La última visita a la fiesta del cine,
nos tenía reservada una sorpresa, nos regalaron un vale con el que
podríamos comprar una entrada a 4,90 durante los próximos 15 días.
Mira tu que bien, voy a ir mas al cine en una semana que en el último
año.
Bueno, llegamos a la taquilla, y
pedimos las entradicas de turno:
-Buenas, dos entradas para Condemor, el
Pecador de la pradera.
Ojo, que aquí viene el truco:
-Perdona, para poder utilizar este
vale, necesito que me enseñes la entrada con la que te lo dimos
-¿Comor?
-Sí, lo pone en las bases de la
promoción, ¿ves? Pone en la entrada que las bases están en nuestra
página web.
A claro, las típicas bases de una
promoción para ir al cine que me leo siempre para que no me la metan
doblada.
Y aquí viene el trato:
-Pues mira, no queremos las entradas.
Toma trato de la ostia.
Después, hablamos con un encargado;
nos dice exactamente eso, que en las bases de su página web pone que
es imprescindible mostrar el recibo de esos vales, en este caso las
entradas. Después de consultarlo desde el móvil, es correcto, es lo
que pone en su web.
Partiendo de la base de que sí, de que
tienen razón, uy, lo pone en las bases... menuda cafrada, gilipollez
y ganas de mosquear al personal. Si tengo el puto vale, ¿que mas te
da que yo tenga el recibo? No me dedico a imprimir vales para ir al
cine en casa; ¿que mas da si se lo doy a mi gato para que vaya él
al cine a ver la última de Gardfield?
¿A ver si lo que quieren, es que, como
ya estoy ahí, compre mi asiento al precio normal? No puede ser,
seguro que no son mala gente... ellos lo que quieren es que la gente
vaya al cine, ¿no? Pues mira, seguramente un porcentaje alto de la
gente lo haga, “como ya estamos aquí, la vemos” que hasta eso lo
tenéis estudiado, truhanes. Pues mira, no cuela, Cinesa, me piro a mi
casa a ver “Vacaciones en el infierno”, con Mel Gibson, que la
echan en Cuatro. Por cierto, menudo truñaco.
Gente de Cinesa, os habéis adelantado a
Halloween, con vuestro truco o trato.
La parrandaca del cine
La parrandaca del
cine
La gente no va al cine porque sube el IVA, dijo el señor de
las salas de cine… la gente no va al cine porque las películas son una mierda,
dijo el ministro… sois los dos retrasados mentales, les digo yo; la gente no va
al cine porque es más caro que la farlopa.
Así es amigos, sorpresa sorpresa, Isabel Gemio entra a
vuestra habitación por la puerta grande, quien lo podría pensar, que vengan losIlluminati
y se os lleven: con las entradas a 2’90 €, la gente entra al cine hasta para
ver Zipi y Zape contra Voldemor (el retorno).
Gustazo de poder volver al cine y no tener que tirarte toda
la semana hirviendo arroz para alimentarte por haber pagado la entrada. El cine es un
entretenimiento de putísima madre, y nos lo están jodiendo. Esta clarísimo, la
gente tiene muchas ganas de ir al cine, pero a precios decentes. Solo tenéis
que echar cuentas… a ver… con entradas a 9 euros, 4 personas en la sala… con
entradas a 3 euros… ostia nene, tenemos la sala a reventar, ayúdame a contar
dinero que yo solo no se contar hasta tanto. Todo esto lo he pensado yo solito,
¿en serio ninguno de los que manejan el cotarro, se lo ha planteado? Es de ser,
como mínimo, un poco cortos.
Por último, una reflexión: a ver, si ir a ver una película
cuesta lo mismo que comprármela en DVD… pues... Interneeee...; así, ni pa ti
ni pa mi.
Il criticone di merda: ¡Que me aspen! (de Joaquín Reyes)
Ya aviso, voy a poner spoilers sobre la
funcion, porque estoy muy mosca con, en mi opinión, la putisima
mierda de espectáculo que vimos. Intentaré no soltar toda la bilis
que tengo dentro, porque como lo haga, me largan de Internet.
Cada vez que Joaquín Reyes (bueno, al
menos las dos últimas veces) se pasa por Barcelona, hacemos un
peregrinaje hacia el teatro para ir a verlo. Nos encanta, nos hemos
pateado todos sus monólogos por Internet, lo teníamos en un pedestal;
el tío con mas gracia de por aquí, seguro. Cenita, whisquito,
birra, y al teatro. En la puerta, un run run “Parece que Joaquín
aun no ha llegado” “jaja, seguro que esta de parranda, o le pica
la nariz”. Bueno, ya sí, vamos para adentro.
Básicamente, el monólogo dura 10
minutos. Punto. Es lo que te vas a reír, 10 minutazos; el resto,unos
50 minutos, es para pedir que salga Chiquito de la Calzada en
pelotas; es como (spoiler) cuando el listo de la clase de dice que
los reyes son los padres (fin del spoiler), que te pones depresión
postparto.
Chistes facilones: ou yeah traduzco
canciones del ingles al castellano, que no lo había hecho nadie;
vamos a intentar hacer algo del Bárcenas, ¿hemos cantado ya hoy?
¿Sí? Bueno es igual, otra canción para Bárcenas, total, esto ya no
hay quien lo salve, mierda de la buena, ya que estamos...; seamos
originales, los reyes de lo cool (como mola Don Winslow), pillamos
los bailes de Vicentín, de la hora Chanante, y venga, que los
enchufamos también; vaaaamos que nos vamos, un mundo viejuno en
directo, ahí, a innovar a lo loco; tiramos un poquito de
Celebrities, y para acabarlo, bueno, una charla con Enjuto Mojamuto;
citando al propio Joaquín ¡no nos olíamos la tostada!
Los primeros diez minutos es lo único
decente del monologo. Y digo decente, porque los ha tenido, y
bastantes, de mejores, el resto, para rellenar, a lo fácil.
Salimos del cine super contentos y
felices de pagar 23 euricos por ver a un tío que puede hacerlo
muchísimo mejor, con la sensación de que lo ha hecho deprisa y
corriendo porque sabe que va a petar los teatros aunque salga con
martes y 13 de teloneros, porque me llamo Joaquín Reyes, lo peto,
molo mucho y soy gracioso. Pues no Joaquín, este “espectáculo”
no hay por donde pillarlo, parece la fiesta de las rentas. No solo
nosotros, las caras de la gente eran de incredulidad; “¿que mierda
acabamos de ver? Menuda mierdaca que nos acaba de colar este tío”. La canción del final decía algo así como que moría de éxito; pues
mira, es en lo único en lo que estoy de acuerdo de todo lo que vi.
Hasta ahora, a la que venia por aquí, perdía el culo por ir a
verlo; ahora si eso, nos vemos en internet.
PD: actuaste en la sala Pepe Rubianes,
un poco de respeto, cojones.
Historias inverosímiles: La historia del gitanico con las manos indoloras (que no le duelen)
Empezamos nueva sección, “Historias inverosímiles”… con la
historia del gitanico con las manos indoloras. No es que sepa a ciencia cierta
que es así (vamos, que me lo voy a inventar todo), pero viendo lo que vi… es la
única explicación. Pero no adelantemos los hechos, y vayamos con la historia:
Érase una vez que se era, en un campamento gitano a las
afueras de alguna ciudad, una mujer a punto de parir al lado de un charco de
diamante derretido…
El campamento era el típico campamento gitano, con sus
gitanos, sus caravanas, sus Mercedes y BMW’s con su segurico a todo riesgo, sin
ningún atisbo de droga, todo legal.
De repente, entró un perro chillando “ojo, que viene la
pulisia”. Jeremías, ya que este iba a ser el nombre del bebé, estaba robando
cobre en el vientre de su madre cuando escuchó el aviso; apagó raudo su
cigarro, no sin antes cortar el cordón umbilical con el mismo, y salió por
patas. Salio tan rápido, que se tropezó con la polla de su padre, que estaba
esperando a que Jeremías saliera para volver a entrar él, apoyando sus manos en
el charco de diamante derretido, convirtiéndose en el gitanico con las manos
indoloras.
Estareis pensando, ¿como se te ha ocurrido mierda de tal
magnitud? Pues bien, el otro dia estaba sentando en una terraza, esperando a
que empezara el futbol; de repente, se acercó un gitano fumando, con ganas de
tomarse una birra. Pues bien, cogió el cigarro, lo descapulló con la otra mano,
y aguanto la ceniza encendida en la palma de la mano mientras con la otra se
guardaba el piti en el bolsillo de la camisa (que tampoco se quemó). A partir
de ahí, la historia viene sola…
Primavera, te estas colando
Hace unas semanas se nos llenaba la boca “ya llega el verano”,
“ya llega el calorcito”, “vamos sacando los shorts”… a ese punto quiero llegar.
Primavera, tu antes molabas, hacías lo justo para ver florecitas, que se
jodieran los que tienen alergia al polen, que a mi me la pelan, porque yo no
tengo… pero este año te estas colando, sabes a lo que me refiero: me estas
quitando tiempo de ir en pantalón corto.
Se empezaban a ver shorts con medias,
cosa que encuentro bastante estúpida, pero bueno. Pude ver a una chica negra en
shorts, pero no se si llevaba medias o no (comentario de humor negro,
tranquilos). Además, no se como me quedaría el pantalón corto con medias;
bueno, supongo que bien, como todo lo que me pongo.
Total, basta ya de llover, o al menos, que pare de llover
los putos fines de semana, coño. Tampoco mola que haga mucho calor, pero bueno,
¿Qué tal tiempo nivel: me quiero tomar una birra en una terraza sin sudarla
antes de digerirla? Ahí queda eso.
Martes, que chungo eres
El martes, que decir del martes. El martes es un día que no mola nada. Bajo mi
punto de vista, es el peor día de la semana. “Calla tonto, el peor día de la
semana es el lunes”; pues no amigos. No nos engañemos, a no ser que seas rico,
tiene que haber un día de vuelta a la rutina, es el día de volver a estudiar,
de volver a trabajar, vuelta al inicio de la semana, ese es el lunes, ese es su cometido y para eso nos sirve. Bueno, tocará joderse.
Pero ¿el martes? ¿Qué mierda aporta el martes? Ya os lo digo
yo, lo único que aporta el martes es un camión de mala ostia, pero uno de los grandes, un puto trailer. Ya has pasado el
lunes, pero te queda media vida para volver a un día festivo, el viernes queda
a tomar por el culo, está mas lejos que la Meca. Es una sensación de impotencia que te va a
corroer por dentro, hasta que te llegue al estómago y cagues mala folla. La madre que te parió martes, como puedes dar tanto asco,
no aportas nada; como día, eres un truño de los grandes, asqueroso.





